martes, 28 de agosto de 2007

Anticipamos la Comiqueando Extra de Septiembre

Amigos!
Ya está en imprenta la Comiqueando Extra n°4 donde, bajo una hermosa portada de Robotech ilustrada por Patricia Leonardo, nos esperan estos temas:

ROBOTECH: UN CACHO DE PROTOCULTURA
Un mega-informe sobre la serie de ci-fi que cambió para siempre la historia del animé. Por Kape Castellano, Martín Fernández Cruz, Fabrizio Ponzo y Andrés Accorsi.

STARDUST
Todo sobre la fascinante obra de Neil Gaiman y Charles Vess, a punto de llegar a los cines.
por Javier Hildebrandt.

HOMUNCULUS
El exitoso y alucinante manga de Hideo Yamamoto.
por Andrea Vega.

MAD
La revista que revolucionó el humor norteamericano cumple 55 años.
por Julián Crudo.

THOR
Vida, obra y milagros del Dios del Trueno, que cumple 45 años a los martillazos.
por Andrés Accorsi.

ISIDORO
Impresionante repaso por la trayectoria del Rey de los Playboys, en comics y animación.
por Diego Accorsi y Fede Velasco.

Además: Vueltalmundo en Filipinas, fichas, Zona Crítica, Antes y Después, Mr. Exes, el León González, y un Desde Adentro escrito en exclusiva para Comiqueando por el mítico Michael Moorcock.
Ah! Y el Comix Trip, con portada de Diego Parés y nuevas y limadas historietas de Mauro Mantella, Salvador Sanz, El Bruno, Sebastián Piriz, Fede Velasco y Ariel López V.
Todo esto (más unos cuantos avisos ;) por sólo $ 7.90, cortesía de Freakshow Press.
Se empieza a distribuir en comiquerías de todo el país el martes 4 de Septiembre, Día de la Historieta. Si en tu comiquería NO la tienen deciles que la encarguen a Districomix.

domingo, 12 de agosto de 2007

Para calmar la ansiedad


La tapa de la próxima comicu gentileza de Patricia Leonardo.

sábado, 4 de agosto de 2007

La cocina de la Comicu V: Sale con fritas!

Bueno, toda la revista está terminada y el imprentero ya tiene los CDs con los que se pone a trabajar.
Lo primero que hace son los plotters, que es como una bajada del material que está en los CDs, una especie de lámina gigantesca donde las páginas no están en el orden en el que las vamos a leer, sino formando los pliegos en los que se imprime la revista.
Fede vuela a la imprenta a supervisar esos plotters. Eso es importante, porque pueden aparecer boludeces como un color faltando en un aviso, o una historieta con las páginas en el orden incorrecto, o una tipografía que se cagó y no se ve, o se ve mal. En general, es poco lo que se puede corregir con los plotters ya hechos, por eso uno reza para que Fede no encuentre ningún moco importante en esa revisión. Si todo está bien, se firman los plotters y se devuelven a la imprenta. El plotter firmado es LO QUE SE VA A VER IMPRESO. Ni más ni menos.
Y ahora sí, la revista entra en máquina y lo único que nos queda por hacer es rezar: que no haya cortes de luz, que no haya paro de transporte, que no se les rompa la máquina que encuaderna, que no nos caigan esos feriados bizarros e impredecibles onda "el Día del Gráfico"... así la revista no se atrasa y podemos cumplir con aquella mítica fecha de entrega que nos propusimos en la reunión del Consejo, allá lejos y hace tiempo...
En general, si no pasa nada raro, a partir de que se firman los plotters hay que esperar cuatro o cinco días hábiles. Y ahí sí, llega el día y Fede empieza desde temprano a llamar a la imprenta a ver para qué hora se entrega el primer parcial.
Porque no te dan TODA la tirada junta. El primer día, Fede y yo nos llevamos en un remís los ejemplares que se van a distribuir en comiquerías, los que van a los colaboradores, auspiciantes, etc. Y al día siguiente pasa el camioncito de Distriloberto (la distribuidora que manda la Comicu a los kioscos de Capital y GBA) y retira el resto de la tirada.
El mismo día que la imprenta entrega el primer parcial, algunas comiquerías (sobre todo las del Centro y Belgrano) ya tienen la Comiqueando en sus bateas. Un par de días después, la tendrán las demás comiquerías del país y los kioscos.
Y el fin de semana posterior a la salida, se vuelve a reunir el Consejo para darle forma al siguiente número y volver a empezar tooooodo este procedimiento una vez más, completando así un círculo que ojalá no se termine nunca.