domingo 17 de enero de 2010
POSTALES
del ascenso, la gloria y el ocaso del Club
1- Introducción
2- Geografía del terror
3- Cerca de la masacre
4- Tu parte de entre la mierda
1.. Una pregunta que nos han hecho lectores interesados en participar, es “¿cómo se fracciona la historia?, ¿cómo sé a qué período corresponde mi anécdota?”. La respuesta no es fácil, pero tampoco fundamental a la hora de enviar las puntas de una postal. De todas formas, abordemos un trabajo más minucioso, antropológico, casi arqueológico y busquemos los puntos de inflexión que dividen las etapas de crecimiento, cima y hundimiento de esta verdadera vaca de los huevos de oro. Y sí, digo vaca, porque de una gallina algún demente o alguien muy fantasioso podría esperar un huevo de oro. En el caso de una comiquería, su éxito ya necesitó romper todas las leyes de la Naturaleza y la lógica.
La fase inicial comienza cuando cuatro jóvenes que se van haciendo amigos en el Parque Rivadavia se unen para alquilar su material en una biblioteca de historietas, mancomunados por ideas como leer más cómics, comprar más cómics, sacar provecho de la cantidad descomunal de cómics que cada uno poseía –para aquel entonces no hacía falta mucho para impresionar, estamos apenas en la segunda mitad de la década del ’80- y porqué no, brindar una función social a otros amantes de la historieta como ellos. El camino es duro, pero podemos marcar como final de este ascenso ímprobo y riesgoso el momento en que abre una mega-sucursal sobre la avenida Santa Fe (fines del ’95). Ahí está. Ya no es un local que vende cómics. Ya es una cadena exitosa que impuso su marca, con una facturación envidiable y toneladas de clientes del palo, a los que se sumarán en la nueva etapa los transeúntes externos del circuito que descubren una vidriera novedosa en un punto caliente del comercio porteño.
Ahora bien, ¿dónde cabe señalar el fin de esta etapa de auge y bonanza? ¿Cómo saber exactamente cuándo comienza la cuesta abajo si las causas venían subyacentes durante mucho tiempo, y sus efectos pudieron ser tapados durante tanto otro? Podemos teorizar que el año 2000 fue la bisagra hacia el abismo, cuando ya era evidente que el modelo de triple mega-local con distribuidora propia y decenas de empleados, “retiro de la caja, anotá por ahí” dejó de ser sustentable. Quizás el Fantabaires de diciembre de ese año (el de Lou Ferrigno, ¿se acuerdan?) puede ser un momento más preciso, donde comenzó a notarse que la brillante corona del Rey José Antonio estaba mal remendada y se descascaraba y los acreedores exigían cumpliera con los pagos. La situación del país también pone proa a la proverbial Lona y todo el mercado del cómic será arrastrado a las profundidades en unos meses. Pero en esto también el Club fue pionero.
La tercera –la más corta y triste etapa- abarcaría desde ese fatídico y presagioso Fantabaires hasta las mudanzas –casi simultáneas- de los locales de Corrientes y Santa Fe a calles secundarias, con el cambio de razón social y la desaparición del Club como una SRL unificada, mes más o mes menos, coincidente con la disparada cambiaria y el desmoronamiento de principios 2002.
Estas aproximaciones están para ser debatidas. Ahora pasen, estamos abiertos.
2.. Viajemos por el Tiempo y el Espacio. Vamos a Buenos Aires, a pocas cuadras de la estación de trenes de Once, pero no hacia la zona comercial. Vamos a esa parte vieja de la ciudad, casi oculta, de Pueyrredón para el oeste entre Rivadavia y Corrientes. Para el lado del Abasto, y no del Abasto actual. Estamos a fines de los ‘80s y ese barrio es tierra de nadie. Vemos un caserón viejo de aspecto descuidado, frente típico de una construcción porteña de la primera mitad del siglo XX. Década del ’40, generosamente. Sin limpiar desde aquella época. Nadie se detendría a verla y a nadie la llamaría la atención. Podemos ver una gran ventana con un ficticio balcón que casi no sobresale, cuya persiana está siempre cerrada con candado y al lado, una puerta alta que, cuidada y con onda, hoy podría decírsele ‘art nouveau’. Entremos. Un pequeño pasillito recibidor con menos luz de la necesaria y cierto aire fresco nos indican que la casa está habitada y ventilada. Caminamos unos pasos y una escalera quizá más vieja y descuidada que la casa puede conducirnos a las habitaciones principales o al misterio. No nos incumbe la planta alta. Pasamos a una sala distribuidora, una habitación de 3 por 3, con la escalera a nuestra derecha, en frente, una pared enteramente vidriada que deja pasar la luz que viene de un patio y dos puertas amplias que nos conducirán a otras habitaciones a la izquierda. Aquí –y en la habitación que no mira a la calle- funciona el Club. Sensorialmente no es gran cosa. Hay muy poco para ver exceptuando algunas revistas mal exhibidas en muebles que podrían pertenecer a un museo si estuviesen medianamente cuidados (no es el caso). La luz entra principalmente del ventanal por el que puede verse un largo patio que funciona a la vez de pasillo descubierto hacia más habitaciones y seguramente a un baño, como eran las casas antiguas. El penetrante olor nos obliga a imaginar al abandonado patio poblado de animales. Mínimo un perro y un gato. Se abre la puerta de la habitación que desaprovecha el balcón del frente. La oscuridad es más intensa, fragmentada por estática de televisores blanco y negro y una oleada de calor acompaña al hijo del dueño de la casa que allí tiene su taller de reparación de electrodomésticos. A pesar de su aspecto poco ‘funnie’, como es gordito y tartamudea un poco, los ocurrentes chicos del Club se refieren a él como Porky. Su habitación está off-limits para todos excepto para él. Se sospechaba que además de reparar aspiradoras mantenía cautivos y torturaba prisioneros.
Nos queda una habitación por mirar. El corazón del local en esta encarnación. Allí se encuentra la biblioteca, La Biblioteca. Toneladas de papel impreso con material de variada calidad, procedencia, valor y hasta dueño. Tres paredes cubiertas de estanterías metálicas repletas de historietas.
Un cliente puede entrar y llegar a la sala repartidora, mirar el poquísimo material a la venta e irse sin descubrir jamás a ningún ser vivo, sin enterarse de que en esta última habitación de 4x4, techos altos y pisos de madera hay una presencia constante de al menos cuatro personas amantes de los cómics en torno a una mesa grande, con una botella de Coca y revistas. Quizá están enfrascados en una discusión sobre los efectos -y defectos- de Crisis, probablemente estén charlando de fútbol, pero seguramente deben estar jugando al tute. Si ese cliente tuviese muchísima mala suerte, podría llegar a cruzarse con el dueño de la casa. Pero ese capítulo se titularía La Biología del Terror.
3.. Durante fines de los 90’s, mucha actividad política se desarrolló a través de manifestaciones multitudinarias en las calles porteñas. El circuito Plaza de Mayo-Plaza de los dos Congresos-Callao-Corrientes-Obelisco se convirtió en un clásico... para desgracia de los poseedores de locales sobre dicho recorrido. Noche de calor, los locales cierran antes sus persianas porque el programa dice que hoy hay marcha de la Izquierda y la mano viene brava. A la hora de cerrar, dentro del inmenso Club de la avenida Corrientes hay cuatro personas. Alguno será empleado fijo, alguno franquero (o refuerzo, o suplente), alguno amigo, quizá, que pasaba por ahí y hacía al aguante. Dos de ellos salen por la pequeña puerta metálica de la cortina ciega y van a comprar algo para tomar. Si tienen que quedarse dentro hasta que pase la multitud, por lo menos deben aprovisionarse para resistir. Dentro se ordena el local, Nico hace la caja, se barre, y el ruido de los bombos y los cánticos van en aumento. Por supuesto, un local cerrado no tiene timbre y todavía no aparecieron masivamente los celulares al punto de reemplazar al portero-eléctrico. Los chicos que vuelven con las bebidas empiezan a golpear la puerta y a gritarle a los de adentro. El bardo aumenta y sacuden la persiana. Por fin les abren la puertita al grito de “¡Cortala! ¡Cortala, hijo de puta!”. Adentro reina un clima distendido y ameno, contrastando con el malestar político de las hordas que pasan a metros por la calle y la vereda de la avenida. Pero el ruido va aminorando. La marcha prosigue hacia el Obelisco, su ruta. Ya está todo dispuesto para abandonar el local. El Gordo Agüero abre la puertita y saca la cabeza para tomar la calle. Bonelli va atrás casi empujándolo como si fuese un scrown de rugby. Pero el Gordo se frena. Ahora parece que el equipo contrario empuja más fuerte. Agüero vuelve a entrar en silencio y pálido con una escopeta recortada fija delante de su cara. En cuanto queda un poco de espacio, tres hombres armados entran enfurecidos al local al grito de “¡Todos al suelo, carajo!”. “¡Manos arriba o te quemo!”. El gordo que de por sí es blanquito, estaba más pálido que un papel. El primero que reaccionó fue Micky, muy conciliador: “Está bien, está bien, tranquilos, todo bien”. Uno de los ‘invasores’ pasó a la parte de atrás mientras preguntaba “¿Dónde la tienen? ¿Dónde está?”. “No se hagan los pija porque los quemamos a todos, ¿cuántos son?”. Parecía que Micky era el único que no había perdido el don del habla y llevaba fríamente la conversación, bien tranqui ante una situación que parecía a centímetros de una masacre. Trataba de convencerlos de que nadie tenía armas (ya los habían cachado a todos, arrodillados en el piso con las manos tras la nuca), que no había nadie más que ellos y que no iban a oponer ninguna resistencia. Siguieron entrando personas, pero ahora eran uniformados. La confusión parecía ir en aumento. Todos gritaban órdenes, preguntaban –y no precisamente el precio de un taco de Zinco-; todos excepto los cuatro azorados jóvenes que no sabían que el empleado del quiosco a metros de la entrada del Club había escuchado los ruidos de la entrada de los chicos y había denunciado un robo y un intento de asesinato por la frase “cortala, cortala”. Todos esos personajes armados eran efectivos de civil de la policía que tardaron en convencerse de que los cuatro chicos que estaban dentro del Club no eran ni ladrones ni asesinos, sino, por el contrario, los responsables del local. Dicen que el Gordo Agüero siente el frío del metal en la cara y empieza a transpirar o temblar de sólo acordarse aquella noche tan cerca de la muerte.
4.. “_Ya firmé todos los papeles, ya dejé que me cagaran la antigüedad como empleado, ¿qué más querés? –monologaba el Negro Mario. –Entiendo que las cosas estén mal, pero si me vas a rajar así... yo soy dueño en parte, ¿no podemos hablarlo? No puede ser que una decisión tan importante sea así, ‘listo, chau’. Yo los banqué siempre, les conseguí guita prestada de mi vieja y de mi compadre y ahora, puf, se esfumó el Club y si te he visto no me acuerdo. Puse mi casa, la casa donde vive mi vieja, de garantía del local, ¿y ahora me dejás en la calle? ¿No acepté yo que como las cosas no iban bien me arremangaba y laburaba más por lo mismo? ¿No te banqué cuando me dijiste que cambiaba la sociedad y de ahora en más empezaba todo de cero? Entiendo que estés mal, pero no me tires a cagar así. Jamás hubiera esperado algo así de vos. Somos amigos desde hace ¿cuánto? ¿quince años? Doce, ponele. No me podés hacer esto, es una guachada. Ayer cuando me lo planteaste me dijiste vení mañana a llevarte tu porcentaje, pero ayer era un local como la gente y mirá ahora... Se pasaron toda la noche llevándose todo lo decente del local y dejaron la mierda. Es una turrada. No hay un cómic digno. Quedó lo invendible, lo que está cien veces en distribuidora, todos los clavos. ¿De esto tengo que llevarme mi porcentaje? Yo sé qué material había en el depósito, yo cargué las dos mudanzas y ahora faltan toneladas de cosas. ¡Este no es el Club de Santa Fe que yo ayudé a abrir y en el que trabajé los últimos... ¿ocho años? ¿siete? Seis, ponele. No sean hijos de puta, me deben guita, me expulsan de la sociedad sin más, y ahora me dan a elegir un porcentaje de la mierda. ¿Y de las deudas se hace cargo José? ¡Pará!”- Afligido Fin.
***
Quien quiera hacernos llegar su postal del Club, no tiene más que escribirnos a leoleetumail@gmail.com y nos contactaremos con ustedes para averiguar más sobre ese momento del Club que ustedes quieren compartir.
No hace falta que esté narrada, cuéntennos a grandes rasgos la anécdota y vía mail intercambiaremos data para armar nuevas postales y figurarán como co-autor, o como personaje dentro de la anécdota o anónimamente, como ustedes prefieran. No hace falta que sea un gran momento o un hecho relevante, simplemente una pequeña circunstancia que hayan vivido en el Club que recuerden –por lo bueno, por lo malo o por lo bizarro- y crean que se pueda compartir a manera de postal. Vamos, esa es la forma de participar en esta entrada del blog. Esperamos su material para nuevas postales.
sobre una idea de D. Accorsi
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LeO
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1/17/2010 11:51:00 AM
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martes 5 de enero de 2010
Este sábado hay... Feria de Comics!

Amigos!
Como ya es costumbre, este sábado 9 de Enero tenemos Feria de Comics en Acevedo 460 (a metros de la Avenida Corrientes y la estación Malabia del Subte B).
El horario es de 17 a 20 y, como siempre, los esperamos con una increíble selección de revistas, TPBs, hardcovers y muñecos a precios MUY por debajo de lo que se paga en comiquerías.
La Feria no se suspende por NADA.
No dejen de avisarle a sus amigos comiqueros!
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Andres Accorsi
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1/05/2010 03:35:00 PM
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martes 29 de diciembre de 2009
Comiqueando da a conocer su listado de Los 100 Comics de la Década
La clásica revista de información sobre historieta y animación de todo el mundo eligió a lo largo de 2009 las 100 obras fundamentales del Noveno Arte que nos dejó la década que se va. De una intensa deliberación entre 17 especialistas surgió un Olimpo integrado por 100 historietas de 116 autores de 21 países, que –creemos- representan lo más destacado del período 2000-2009.
Ojalá las disfruten tanto como nosotros.
100 COMICS DE LA DECADA
1. 100 Bullets (Brian Azzarello y Eduardo Risso)
2. 20th Century Boys (Naoki Urasawa)
3. 5 é il Número Perfetto (Igort)
4. 666 Apparitions de Killoffer (Patrice Killoffer)
5. A Drifting Life (Yoshihiro Tatsumi)
6. Alack Sinner: El Caso EEUU (José Muñoz y Carlos Sampayo)
7. Alias (Brian M. Bendis y Michael Gaydos)
8. ALIEEEN (Lewis Trondheim)
9. All-Star Superman (Grant Morrison y Frank Quitely)
10. Appunti per una Storia di Guerra (Gipi)
11. Arrugas (Paco Roca)
12. Asterios Polyp (David Mazzucchelli)
13. Barrio Vol.2-4 (Carlos Giménez)
14. Batman: Year 100 (Paul Pope)
15. Bife Angosto (Gustavo Sala)
16. Birth of a Nation (Aaron McGruder, R. Hudlin y Kyle Baker)
17. Blacksad (Juanjo Guarnido y Juan Díaz Canales)
18. Blankets (Craig Thompson)
19. Captain America (Ed Brubaker, Steve Epting y otros)
20. Chosen (Mark Millar y Peter Gross)
21. Criminal (Ed Brubaker y Sean Phillips)
22. Daredevil (Brian Michael Bendis, Ed Brubaker y otros)
23. David Boring (Daniel Clowes)
24. DC: The New Frontier (Darwyn Cooke)
25. Death Note (Tsugumi Ohba y Takeshi Obata)
26. Deogratias (J.M. Stassen)
27. Dinero (Miguel Brieva)
28. Doctor Jekyll y Mr. Hyde (Lorenzo Mattotti y Jerry Kramsky)
29. El Asco (Diego Agrimbau y Dante Ginevra)
30. El Cadáver y el Sofá (Tony Sandoval)
31. El Escorpión (Stephen Desberg y Enrico Marini)
32. El Gato del Rabino (Joann Sfar)
33. El Granjero de Jesú (Angel Mosquito)
34. El Hipnotizador (Pablo De Santis y Juan Sáenz Valiente)
35. El Lado Amargo (Santiago Valenzuela)
36. El Libro Secreto de Marco Polo (Quique Alcatena)
37. El Síndrome Guastavino (Carlos Trillo y Lucas Varela)
38. El Vuelo (Zhang Xiaoyu)
39. Exit Wounds (Rutu Modan)
40. Ex Machina (Brian K. Vaughan y Tony Harris)
41. Fables (Bill Willingham, Mark Buckingham y otros)
42. Glacial Period (Nicolás De Crécy)
43. Global Frequency (Warren Ellis y otros)
44. Grand Vampir (Joann Sfar)
45. Gus (Christophe Blain)
46. Hellboy: Darkness Calls (Mike Mignola y Duncan Fegredo)
47. Human Target (Peter Milligan, Javier Pulido y otros)
48. Ice Haven (Daniel Clowes)
49. Isaac el Pirata (Christophe Blain)
50. Jimmy Corrigan (Chris Ware)
51. La Burbuja de Bertold (Diego Agrimbau y Gabriel Ippóliti)
52. La Extraña Historia de la Isla Panorama (Suehiro Maruo)
53. La Mazmorra (Lewis Trondheim, Joann Sfar y otros)
54. La Tetería del Oso Malayo (David Rubín)
55. Lapinot: La Vie Comme Elle Vient (Lewis Trondheim)
56. Las Aventuras de Juan el Zorro (Renzo Vayra)
57. Los Combates Cotidianos (Manu Larcenet)
58. Lovecraft (Hans Rodionoff, Keith Giffen y Enrique Breccia)
59. Lucha Libre (Jerry Frissen y otros)
60. Macanudo (Liniers)
61. Mail Order Bride (Mark Kalesniko)
62. New X-Men (Grant Morrison y otros)
63. No Comment (Ivan Brun)
64. Noite Luz (Marcelo D'Salete)
65. Persépolis (Marjane Satrapi)
66. Píldoras Azules (Frederick Peeters)
67. Planetary (Warren Ellis y John Cassaday)
68. Pluto (Naoki Urasawa)
69. Pride of Baghdad (Brian K. Vaughan y Niko Henrichon)
70. Promethea (Alan Moore y J.H. Williams)
71. Ripple (Dave Cooper)
72. Safe Area Gorazde (Joe Sacco)
73. Sandman: Endless Nights (Neil Gaiman y otros)
74. Sarna (Carlos Trillo y Juan Sáenz Valiente)
75. Scott Pilgrim (Bryan Lee O'Malley)
76. Sick Bird (Carlos Trillo y Juan Bobillo)
77. Silverfish (David Lapham)
78. Sloth (Gilbert Hernández)
79. Solo (Filipe Abranchis)
80. Spirou: Journal d´un ingénu (Emile Bravo)
81. Summer Blonde (Adrian Tomine)
82. Supreme Power (J.M. Straczynski y Gary Frank)
83. Tato (Albert Monteys)
84. The Arrival (Shaun Tan)
85. The Goon (Eric Powell)
86. The League of Extraordi. Gentlemen (Alan Moore y K. O'Neill)
87. The Left Bank Gang (Jason)
88. The Marquis (Guy Davis)
89. The Other Side (Jason Aaron y Cameron Stewart)
90. The Quest for the Missing Girl (Jiro Taniguchi)
91. The Ultimates (Mark Millar y Bryan Hitch)
92. The Walking Dead (Robert Kirkman y Charlie Adlard)
93. Top Ten (Alan Moore y Gene Ha)
94. Vagabond (Kazuhiko Inoue)
95. Wanted (Mark Millar y J.G. Jones)
96. We3 (Grant Morrison y Frank Quitely)
97. Whiteout (Greg Rucka y Steve Lieber)
98. X-Statix (Peter Milligan, Mike Allred y otros)
99. Y se me presentó en forma de Bestia (Jorge Pérez Ruibal)
100. Y the Last Man (Brian K. Vaughan, Pía Guerra y otros)
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Andres Accorsi
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12/29/2009 09:57:00 PM
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martes 15 de diciembre de 2009
POSTALES
Postales
del ascenso, la gloria y el ocaso del Club
Por Leonardo Sciagosicci
Primera Entrega:
1- Introducción
2- Gracias, Graciela
3- El mejor trabajo del mundo
4- Empaquetador empaquetado
1.. Hay muchos fenómenos dignos de estudio en el mundo del cómic, dentro de las páginas impresas, dentro de las editoriales que las publican, de los autores que las realizan, hasta de los negocios que las venden. El desarrollo, éxito y posterior caída del Club (no hace falta decir más, todos saben a qué nos referimos) fue un fenómeno que se desenvolvió a lo largo de más de quince años y que merece una mirada incisiva. Paralelo al crecimiento, auge y catástrofe del mercado del cómic yanqui (y en cierta medida, también de las convenciones), la historia del Club es tan vasta como polémica. Cada persona tuvo su acercamiento al fenómeno –muchos aún hoy siguen orbitando sus rescoldos- aunque sea con el más frío de los espaldarazos, pero es innegable su importancia en una mirada del mercado de esos años y -para quienes vivimos todo el proceso de cerca,- su riqueza a la hora de desenterrar postales. Esta sección no es más que eso. Una mirada al pasado, a un fenómeno, a una historia que se hace ficticia y con minúscula, en tanto y en cuanto tiene un narrador que acercará fetas del tiempo filtradas por su memoria y su subjetividad. Sin intención de agredir o de hacer publicidad, simplemente postales de una manifestación que fue mucho más allá de lo comercial, para explorar, entender y entretener.
2.. “Otro más...”- piensa Graciela y aprieta los puños con bronca. “Toda la tarde subiendo y bajando, ¿cuánto habrán facturado ya?”. No lo puede creer. Ella les prestó un lugarcito muerto donde apilaba libros viejos y estos pendejos salames están haciendo un negoción. “En MI negocio. ¿Y yo que gano? Nada. Entran, saludan y suben. La plata se la llevan ellos”. De entrada le había parecido algo tan inocuo, tan estúpido. ¿Alquilar historietas? ¿Quién puede pagar por leer una historieta?. “¿Y si les empiezan a vender? Ellos tienen material, venden en el Parque, quizá están vendiendo a mis espaldas. Ese no fue el acuerdo, eh. A mí no me van a pasar, estos taraditos. La única que puede vender soy yo. Y la verdad es que cada cosa que consigo desparece. Hay público para muchas más historietas que las que compro de España. Pero- y siempre hay un pero- ¿si estos siguen alquilando una y otra vez las mismas revistas, no atenta eso contra mi negocio de vender ese material? A primera vista no, porque yo no tengo a la venta ese material, pero bueno, si hay interesados en pagar por leer historietas, yo podría sacarles plata vendiéndoselas, qué tanto. Sí, esto se tiene que acabar. Ya estoy podrida de estos taraditos que leen superhéroes y vienen acá como si esto fuera un club social... Ellos son buenos chicos, pero no puedo albergar a mi competencia en el entrepiso de mi local. No señor. Tengo que empezar a traer más mercadería yo y aprovechar que los que leen este material ya conocen el negocio para sacarles provecho. Aunque se me llene el local de taraditos que creen que el hombre puede volar”.
3.. Memo acababa de ser transferido del local de Lavalle al de Santa Fe. Estaba por terminar su primer día y compartía mostrador con Trapito. Más allá, cerrando la caja, estaba Rafael, uno de los dueños, encargado de esa sucursal. Ante la habitual reserva de Memo, Trapito –por el espantapájaros de García Ferré, nada de transexual,- decodificó que estaría nervioso o intimidado.
-No te preocupés, Memo. Está todo bien. Estás en el mejor trabajo del mundo.- ante la cara de incredulidad del recién llegado, Trapo agregó: Mirá esto- y gritó hacia la caja: “¡Rafa, chupame un huevo, pelotudo!”. Su empleador y amigo lo miró, le hizo un gesto de indiferencia y siguió con lo suyo. -¿Ves?- dijo Trapito nuevamente a Memo,- ¿en qué otro trabajo del mundo vas a poder putear así a tu jefe y seguir como si nada?
4.. Primera hora de la mañana y el timbre de la distribuidora suena insistentemente. El Negro Jorge abre la puerta y ya sabe quiénes son. Vienen a cobrarle a José. Otra vez. Pero estos ya no aceptan chamuyo. Están muy enojados y quieren una solución ya. Aunque sea entretenerse rompiéndole la cara al tipo que los cagó.
-Mirá, sabemos que José Antonio está acá, y hoy él tiene que...
-No, no, hoy no vino- miente el Negro.
-¿No vino? Entonces estará al caer, ¿no?
-Eh... puede ser.
-Bueno, lo vamos a esperar acá.
-Pero no, ¿por qué no lo llaman y...?
-Ya lo llamamos mil veces, ya nos pedaleó mil veces, esto se acaba hoy. De acá no nos movemos hasta que no aparezca José Antonio y nos dé lo que nos debe.
-Bueno, eh... póngase cómodos- Jorge les señala unas pilas de tacos de sobras de Zinco para que usen de banquitos.- Espérenlo tranquilos. Nosotros tenemos que seguir laburando.
-Andá, andá a avisarle a tu jefe que estamos acá. Cuando salga vamos a estar acá esperándolo, decile.- y el Negro Jorge siguió con sus quehaceres. Un ratito.
Las oficinas estaban en el primer piso del galpón de Donato Álvarez que hacía de distribuidora y José estaba –efectivamente- en su oficina.
-Están ahí clavados y saben que estás acá.- le explicaba Jorge a su jefe en voz bien baja-. ¿Vas a dar la cara?
-Me la sacan. Esta vez no puedo. Tengo que solucionar una cosa antes, necesito tiempo.
-Tenés hasta que cerremos. No se van a ir, José.
-Ellos no... ¿Tenemos algún pedido pendiente para algún Club?
-Uno chiquito para el de Santa Fe. Lo va a llevar Timo en bondi...
-No. Llamá a los de la fletería que tienen Traffics. Prepará urgente el pedido para Santa Fe.
- Ya lo tengo casi listo, son dos boludeces, no hace falta...
-Vos llamá, y traeme la caja grandota de muñecos de McFarlane de ahí arriba.
Extrañado y divertido, el Negro comenzó a cumplir las órdenes de su jefe, aún a sabiendas de que nadie había pedido esos muñecos. Esa sonrisa en la cara ya se la conocía de años de tute y fútbol. José tenía una carta bajo la manga.
En la recepción, dos de los tres pacientes ‘ajustadores de cuentas’ toman mate con Timo, mientras él prepara pedidos chicos. El tercero vigila en la vereda mascullando rabia y asomado al portón del depósito para asegurarse de que su deudor no pueda salirse con la suya. Que no pueda salir. En eso estaciona una Traffic en la vereda y el Negro Jorge viene con esa especie de carretilla cargada con una pila de cajitas sobre una enorme. Con ayuda del chofer las meten en la parte trasera y arranca con destino al Club. Jorge se queda charlando con el ansioso y amenazador cobrador en la vereda un rato y después vuelve a sus quehaceres. Durante la hora del almuerzo, le ofrecen algo a los muchachos, pero no aceptan. “Queremos a José Antonio en bandeja. Decile a esa rata que baje y le pagamos el almuerzo”- ofrece el más afectado del grupo. El Negro insiste con que no está, ellos que sí, hasta que empieza a oscurecer y Timo y Jorge empiezan a apagar las luces.
-Mirá, nosotros nos tenemos que ir, ustedes no sé, ¿se quieren quedar en la puerta?- le ofrece a los cobradores Jorge.
-¡No puede ser, la concha de la lora! ¡José Antonio está ahí adentro!
-¿Quieren pasar a buscarlo?- dice Timo como un chiste y los tres adeudados no dudan un instante.
-Vamos, dale.
A Jorge no le gusta ni medio, pero acepta con una condición-... si no está, nos vamos rápido y listo, ¿está bien?
Uno de ellos se quedó en la vereda cuidando las salidas, uno revisó la planta baja con Timo y el otro las oficinas con Jorge. José no estaba.
-¡Me recontra cago en José Antonio y la reputa que lo parió!
-Yo te dije que hoy no vino- agregó el Negro con una sonrisa tallada-, ahora vamos, que tengo que cerrar. ¿Quieren venir mañana?
Ustedes ya se deben imaginar lo que pasó. Lo que no se imaginan es la cara del chofer de
***
Quien quiera hacernos llegar su postal del Club, no tiene más que avisarnos en este espacio y nos contactaremos con ustedes para averiguar más sobre ese momento del Club que ustedes quieren compartir (PERO NO
No hace falta que esté narrada, cuéntennos a grandes rasgos la anécdota y vía mail intercambiaremos data para armar nuevas postales y figurarán como co-autor, o como personaje dentro de la anécdota o anónimamente, como ustedes prefieran. No hace falta que sea un gran momento o un hecho relevante, simplemente una pequeña circunstancia que hayan vivido en el Club que recuerden –por lo bueno, por lo malo o por lo bizarro- y crean que se pueda compartir a manera de postal. Vamos, esa es la forma de participar en esta entrada del blog. Esperamos su material para nuevas postales.
Leonardo Sciagosicci
sobre una idea de Diego Accorsi
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LeO
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12/15/2009 10:25:00 AM
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lunes 7 de diciembre de 2009
COMIQUEANDO EN SAN FERNANDO

Este sábado y domingo (12 y 13 de Diciembre) vamos a estar con el stand de Freakshow en PRADERE COMICON, un evento a total benficio del Hogar Escuela Pradére, en el cual se realizarán talleres, charlas, proyecciones y muchísimas actividades más. Habrá stands, bandas en vivo, muestras, cosplay, exhibición de tae kwon-do, sorteos y un largo etcétera.
Entre los artistas que confirmaron su asistencia están Quique Alcatena, Horacio Lalia, Ricardo Villagrán, Rubén Meriggi, Sergio Ibáñez, José Massaroli y Wally Gómez. Y como si esto fuera poco, la conducción del evento estará a cargo de TuSam, el famoso mentalista.
Todo esto, el sábado 12 y domingo 13 de Diciembre, de 11 a 20 hs., en Av. Del Libertador 2895, Victoria, San Fernando. Las entradas valen $5 por día, u $8 para asistir los dos días.
Para más información, escribir a praderecomicon@gmail.com
Publicado por
Andres Accorsi
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12/07/2009 03:53:00 PM
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domingo 6 de diciembre de 2009
Ultima Feria del Año!

Como ya es costumbre, este sábado 12 de Diciembre tenemos una nueva edición de la Feria de Comics, en el Centro Cultural Marcos Urbano, Acevedo 460 (a pocos metros de la estación Malabia del Subte B).
Arrancamos a las 16:30 y estaremos hasta las 19:30 hs.
Como siempre, te esperamos con una impresionante selección de revistas, trade paperbacks, hardcovers y muñecos. Miles de comics en castellano y en inglés a precios MUY por debajo de lo que se paga en comiquerías.
La entrada es gratis y no se suspende por nada del mundo.
No faltes!
Publicado por
Andres Accorsi
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12/06/2009 08:06:00 PM
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